Historias

Una colección mágica

Si esta Semana Santa has salido de viaje, seguro que has picado. Una taza con el Big Ben para tu padre, un imán del Guggenheim para la nevera de la abuela, la colección de postales de tus cinco últimas etapas del Camino de Santiago o la mítica camiseta I❤️NY para pasear tu cuerpo serrano por la Quinta Avenida.

El souvenir se ha convertido en ese recuerdo físico, para otra persona o porque tú lo vales, con el que intentas retener los buenos momentos vividos. Ese pequeño detalle que todo el mundo agradece, envuelto con plástico de burbujas, que llega a casa protegido en la maleta como un sándwich entre un par de calcetines sucios. Pero ¡qué ilusión hace!

Sabemos que hay destinos turísticos inolvidables mucho más cerca y tenemos la suerte de colaborar, en diferentes vertientes, con uno de ellos. Zugarramurdi, el pueblo de las brujas, sorginen herria, es un enclave único. Su cueva, un impresionante complejo kárstico superficial, es el centro neurálgico de su historia, escenario de sus conocidos akelarres.

Muy cerquita, el Museo de las Brujas, un espacio que comparte con el visitante la vida cotidiana de aquellas gentes que vivieron cuatrocientos años atrás y en el que, a través de audiovisuales, escenografías y pantallas interactivas, se muestra el proceso inquisitorial que padeció el pueblo allá por el siglo XVII.

Miles de turistas recalan en Zugarramurdi atraídos por sus leyendas. Y, una vez llegan allí, no pueden evitar sobrecogerse con la belleza de su paisaje, su vegetación, el susurro del agua y los sinuosos recovecos de la cueva. No es difícil imaginar que, ocultas en estos parajes, la diosa Mari y sus sorginak observen silenciosas a los transeúntes.

¿Cómo no llevarse un recuerdo de un lugar así de mágico? Y ahí es donde entró Pilié. Aunque en las tiendas de la cueva y el museo ya se ofrecían artículos, vimos la necesidad de transformar estos objetos, personalizarlos, impregnarlos del alma de estos rincones, de manera que respondieran a su nueva imagen de marca.

La primera colección que diseñamos partía de su logotipo, una explosión vegetal y animal en tonos verdes. Pero creímos que había una gran historia que contar y, sobre todo, un lugar mágico para narrarla. Así que, en nuestra propuesta, quisimos dar tanta importancia a los personajes como al propio Zugarramurdi y su entorno.

El resultado nos encanta. Teniendo en cuenta la extensa mitología que abraza la cueva, ilustramos a todos sus personajes: Basajaun, Mari, Tartalo, Gentila, Eguzki, Lamia, Ilargi, Heresuge, Akerbeltz… Unas imágenes en las que la naturaleza (helechos, hayas, robles, ranas, mariposas, arroyos, colinas, prados…) es tan protagonista como los seres que la habitan.

Una colección de menaje, textil y decoración con un diseño muy cuidado, que refleja el color, la tradición, la magia y el misterio de sus paisajes. Imanes, tazas, chapas, botellas, juegos de té, bragas de cuello, bolsas de algodón, lápices… que ya viajan en las maletas trotonas de muchos turistas.

Pequeños recuerdos para refrescar en la memoria aquella foto de familia en la Cueva del Akelarre y las risas con los amigos junto a la Regata del infierno. El embrujo de Zugarramurdi.

Así quedó nuestro trabajo…